Sweet & Sour: abril 2013

lunes, 29 de abril de 2013

PASTAS DE VINO "TIA ALIA"

 


Como todos los meses nos encontramos con nuestra cita con el Recetario de "Tía Alia". Pero esta ocasión ha resultado algo especial para mi, ya que el sábado pasado tuve la enorme suerte de conocer a su anfitriona Carmen, así que estas pastas son aun mas "Tía Alia" si cabe. 

Como ya os he adelantado en el párrafo anterior, y como viene siendo habitual en mi caso, me he decantado por la receta dulce, unas pastas de vino, que como casi todas las recetas dulces que aparecen el recetario de Tía alia, resultan una incognita. 

En este caso el problema comenzó ya con las medidas. Tuve que empezar indagando que era una "jícara", que no es ni mas ni menos que una vasija pequeña-taza alta, y que yo sustituí por el equivalente a 1/2 cup de las americanas. Siguió por el habitual referente a la harina, "la que sea necesaria", y finalizó con la referencia al horno y la cocción, ya que ni existía temperatura, ni tan siquiera por referencia, ni tampoco tiempo de cocción.




Con estos mimbre os imagináis que la receta se convierte en un autentico reto, y por tanto el resultado, dependiendo de la variación de estos parámetros puede resultar de lo mas variopinto.

En mi caso, fueron dos los intentos. Del primero no existe documento gráfico, no porque quedaran feas, sino porque en casa no fueron santo de devoción de nadie.

Con esta experiencia, me decidí a cambiar un poco la receta, pues las iniciales, las preparé con "Pedro Ximenez" y resultaron muy sosas y con una textura muy poco de "pasta", y eso que las di diferentes grosores para probar. 

Así que ahí va mi receta final, que ha resultado mas rica en cuanto a sabor, va casi dedicada a Elena, porque esta receta es un poco como ella, improvisación en la cocina, para que te guíen los sentidos, en este caso el tacto. Además me resultó imposible saber cuanta harina añadí finalmente, y eso que inicialmente la pesé, pero poco a poco tuve que añadir mas y mas de poco en poco, en fin que se ha quedado con "la harina que sea necesaria".




INGREDIENTES: (Para unas 30-35 galletas)

- 1 cup  250 ml de vino moscatel.
- 1/2 cup  o 125 ml de aceite de oliva.
- 20 gr. de azúcar glass
- Harina la que sea necesaria (unos 350-400 gr. quizás).

PREPARACIÓN.

Siguiendo mi sentido común y mi experiencia en estos menesteres, precalentamos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

En un bowl mediano ponemos unos 250 gr. de harina y el azúcar glass. Hacemos un hueco en el centro y añadimos el aceite y el vino. Con una cuchara de madera vamos mezclando con la harina desde el centro, hasta que toda se haya incorporado. 




Ahora viene la madre del cordero. Yo fui añadiendo harina poco a poco, hasta que conseguí una masa que se desprendía de las paredes del bowl y con una textura que se podía extender con rodillo, pero mas bien blanda diría yo, al menos mucho mas que una masa quebrada

La forma de añadir la harina, fue tal y como nos dijo María en la entrada de las monadas, casi acariciándola sobre la superficie de la masa ya formada, de forma que la masa absorbiese la harina lentamente y no fuese necesario, ni mucho amasado que desarrollase el gluten, ni excesiva harina que nos daría como resultado unas pastas toscas. 

Cuando consideré que no era necesaria mas harina, y sorry no os puedo decir cuanta añadí porque con este método no pude finalmente pesarla, ni tampoco sacar fotos, pues las preparé cuando no había luz; extendí la masa con un rodillo sobre una mesa ligeramente enharinada, de un grosor de 3mm. La receta decía que muy finas.

Corté mis pastas con un cortapastas enharinado y las fui poniendo en la bandeja que iba a ir al horno forrada con papel mantecado. Y al horno durante unos 12 minutos para las galletas del tamaño que podéis ver en las fotos.

A pesar de que las coloqué durante los últimos 5 minutos en el tercio superior del horno, las de la primera tanda no se doraron en exceso. Eso si, durante la cocción, en todos los casos, engrosaron un poco.

Tras dejarlas enfriar sobre una rejilla, y espolvorearlas con azúcar glass, las guardé en una preciosa caja de lata que compre en mi viaje del sábado pasado a Zaragoza, ¿a que sabes cual es Bea?, pero la duración fue mas bien excasa, no mas de dos días en perfectas condiciones. 

El resultado tengo que deciros que no gustó en casa, no se si por mi hacer con la masa, o por la receta en si. Se trata de unas pastas-galletas, mas bien sosas, que eso si mejoran añadiendo un moscatel mas dulzón que el Pedro Ximenez. No obstante como se trata de un reto el ir probando recetas del recetario de "Tía Alia", aquí las tenéis. 


Hasta el mes que viene. Entre tanto sed buenos y tratad de disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece la vida.

VIRGINIA.

jueves, 25 de abril de 2013

POPOVERS. "Clásicos" y "De Queso Azul con Hierbas Aromáticas".


Estamos que lo tiramos, como diría el feriante, un "dos por uno". Dos recetas sobre la misma base, para momentos distintos, pero igualmente deliciosas.

¿Habéis adivinado por la foto de que tipo de preparación se trata? Si en alguna ocasión los habeis probado o los habeis preparado, es fácil, como diría mi abuelo "pan comido". Pero si es la primera vez que os topais con estos bollitos, os llevareis una sorpresa, porque nada es lo que parece. Estos bollitos están huecos. ¿A que no os lo imaginabais?

El popover es un bollo ligero y hueco hecho con una masa tipo crep, a base de leche, huevos, harina y con una pizca de mantequilla o nata. Son muy similares a los Yorkshire Puddings británicos, pero en versión americana. Su nombre significa en inglés "saltar por encima" y probablemente recibe este nombre del hecho de que la masa crece de forma un tanto dramática, creando esa cúpula característica, y para mi gusto tan decorativa.

Cuando hace años los vi por primera vez, quise prepararlos sin remedio, pero no tenía el molde adecuado, que es estrecho y algo mas altito que el de un muffin. Miré por internet y todos los moldes eran americanos. Se los encargue a mi cuñada cuando vivía en California, pero fue una de las cosas que se quedaron en el tintero. Cuando un tiempo después encontré en Ikea, este molde que veis en la foto, y es el ideal aunque lo señalaban como para "magdalenas", fue la mía. Desde entonces los preparo de vez en cuando con desayunos especiales, o  en algún que otro brunch, en los que incluyo una variedad importante de cosas ricas. Ehhhh, no penséis que este buffet lo tengo muy a menudo, sólo, pero sólo, en ocasiones especiales.


 
Como os decía estos bollos son huecos y es preciso, según salen del horno, pincharlos para permitir escapar el vapor y que no se queden húmedos y gomosos, aunque es preferible consumirlos tibios. De sabor le ocurre como a los creps, por si solos son sin mas, mas bien insípidos, pero rellenos, tanto de mantequilla y mermeladas, o de algo saladito, saben a gloria, son un bocado distinto a los que estamos acostumbrados en nuestros desayunos, y como os digo de vez en cuando rompen con la monotonía. Como sus hermanos británicos, se utilizan también, para acompañar carnes asadas con sus salsas.  



Son rápidos de preparar y además se cuecen generalmente partiendo del horno en frío, sin precalentamiento previo. Esta subida de calor progresiva permite a los popovers crecer de la forma en que lo hace. Eso y el hecho de que los moldes son estrechos y alargados. Dicen las malas lenguas que para que los popovers se vayan agarrando a las paredes del molde mientras suben, no se deben engrasar las cavidades, pero en mi caso, a pesar de ser antiadherente el molde, siempre lo he hecho, y me han salido así de preciosos.



Os traigo tambien una versión salada que se que os gustará a rabiar. Se trata de unos Popovers de queso azul y hierbas aromáticas que cuando los horneas llenan la casa de un olor a gloria bendita. Pareciera que estamos en una tratoria de un pequeño pueblo en la Italia mas profunda


Además esta versión salada se le dedico a mi amiga Esmeralda, "Recelandia", una encanto de mujer, llena de vitalidad contagiosa. Y con ella participo en el sorteo que nos ha preparado en su blog, simplemente porque ella es así, porque le gusta compartir y disfruta con ello. ¿Que aun no sabéis de que estoy hablado? Lo dudo, porque ha tenido una tremenda acogida, pero pinchando en el enlace lo descubrireis. Casi no llego Esmeralda, pero aquí esta, para el apartado de "recetas saladas", todita para ti.  Aunque es un sorteo espero que te guste, está preparada con mucho cariño.



 
INGREDIENTES:

Popovers clásicos: (Para 15 unidades)

- 15 gr. de mantequilla derretida.
- 3 huevos L
- 250 ml de leche entera.
- 155 gr. de harina todo uso.
- 1/4 Tsp-cucharilla de sal.
- Mantequilla derretida para engrasar los moldes.

Acompañamiento o Relleno: Mantequilla, mermeladas variadas, en mi caso de cereza negra, miel de castañas, y jamón y queso.

Popovers de queso Azul con hierbas aromáticas: (Para 12 unidades)


- 3 huevos "L" a temperatura ambiente
- 3/4 cup (110 gr.) de harina todo uso.
- 1/2 Tsp de sal común.
- 1/2 Tsp de hojas de tomillo fresco picado
- 1/2 Tsp de hojas de romero fresco picado
- 1/4 Tsp de pimienta negra recién molida
- 1 cup (120 ml) de leche entera.
- 1/8 cup (15 ml) de nata 35% m.g.
- Queso azul en dados. 
- Mantequilla para engrasar los moldes.

PREPARACIÓN: 

Popovers Clasicos:



1.- Engrasamos una bandeja de moldes para popovers y reservamos.

2.- En un bowl grande y alto batimos la leche, los huevos y la mantequilla con la batidora eléctrica de mano, hasta que la mezcla resulte esponjosa. 

3.- Añadimos la harina y la sal y mezclamos, inicialmente con una espátula de silicona y después con la batidora eléctrica para quitar los grumos, hasta que esté todo bien integrado. No sobremezclar. La masa tiene que estar fina como una masa de creps mas o menos.

4.- Llenamos nuestros moldes hasta un poco mas que 3/4 y llevamos al horno en su parte intermedia. Encendemos en ese momento el horno a 190ºC y mantenemos 45-55 minutos. Bajo ningún concepto abráis la puerta del horno en los primeros 30 minutos o nuestros popovers no crecerán.




5.- Una vez nuestros popovers estén doraditos, sacamos la bandeja del horno y de inmediato pinchamos con la punta de un cuchillo cada popover para extraer el aire de su interior. Dejamos enfriar 5 minutos, abrimos por la mitad y colocamos en una cesta cubierta con una servilleta de papel para que esta vaya absorbiendo a humedad

6.- Servimos los popovers de inmediato con mantequilla y mermelada, jamón y queso para los mas saladosos, o como en mi caso, con esta buenísima miel de castañas que me trajo mi cuñada directamente de Ladurée en París. 

Estos popovers pueden congelarse durante 1 mes una vez fríos . Se descongelan en el horno a 180ºC durante 5-7 minutos.

Popovers de Queso Azul con Hierbas Aromáticas.



1.- En este caso si precalentamos el horno a 205ºC, pero con el molde debidamente engrasado en su interior.

2.- Tamizamos la harina, la sal y las hierbas aromáticas. En mi caso lo que hice fue ponerlo todo en la Thx y accionar unos segundos a velocidad 6. De esta forma conseguí no solo repartir perfectamente todas las hierbas en la harina, sino trocearlas muy finas.

3.- Añadimos los huevos batidos y mezclamos con la batidora electrica o como en mi caso con la Thx, hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

4.- Con el motor en marcha a velocidad baja, vamos añadiendo la leche y la nata.

5.- Sacamos el molde del interior del horno, y con mucho cuidado de no quemarnos, rellenamos los moldes con la crema hasta la mitad mas o menos. Ponemos un pedacito de queso azul en el centro, y cubrimos con mas crema, hasta rellenar algo mas que las 3/4 partes.

6.- Introducimos en el horno y mantenemos durante unos 25 minutos.

7.- Cuando estén bien hinchados y dorados, sacamos del horno, y de inmediato pinchamos cada bollito. 

8.- Servimos en caliente, como aperitivo, o como panecillo en una comida ligera o brunch. 

Son absolutamente deliciosos, ya que el queso aparece fundido y cremoso y las hierbas le dan el toque fresco. Absolutamente irresistibles.


Vosotros elegís, versión clásica o versión de queso azul y hierbas. Cada uno en su estilo deliciosos.     

A disfrutar.

VIRGINIA

miércoles, 24 de abril de 2013

ZARAGOZA 2013.



El pasado 20 de Abril, tuve la enorme suerte de asistir a mi primera reunión blogera, y todo hay que decirlo fue un autentico lujo. Tuve ocasión de conocer a gente de Barcelona, Madrid, Valencia y Logroño, de poner cara a un montón de amigas que tenía unas  ganas enormes de dar un achuchón desde hacía mucho tiempo, y de saber quien estaba detrás de otros blogs que había podido descubrir a raíz precisamente de esta reunión. 



No quiero resultar empalagosa ni reiterarme en lo que ya han dicho mis compis en sus diferentes blogs, pero personalmente fue muy enriquecedor conocer un grupo de gente tan variada, con una forma tan distinta de ver las cocinas y este mundo blogero, pero ante todo unidas por nuestra afición por la cocina y sobre todo por la ilusión que tod@s teniamos de romper las barreras virtuales. 




La pena mayor resulto el poco tiempo del que dispusimos. Aunque penseis que casi un día para compartir es mucho, eramos también unos cuantos para poder conocernos, y al final el tiempo pasa volando, se nos echa encima sin darnos cuenta. Charlas con quien tienes al lado en cada ocasión, pero hay mucha gente que se queda en el tintero... una verdadera pena. Eso si esta razón ya se convierte en una excusa para repetir, ¿o no?.

Yo tuve la suerte de disponer de mas tiempo durante la comida con la vitalidad de Idania, la franqueza y la frescura de MJ, la creatividad de Elena, el bagaje de Mª Pilar, y la dulzura y el encanto de mi compi de viaje Beatriz, pero me encantó también reírme mucho con Dolorss que es la caña, mucho mas jovén y guapa de lo que aparece en la foto del blog, y descubrir los macarons de Miquel, con unas pequeñas clases particulares "ad hoc"



La organización a cargo de Carmen y Yolanda en Madrid, Neus en Barcelona y Paula y Beatriz en Zaragoza fue inmejorable. Ya les he dado las gracias a todas ellas, pero desde aquí quiero agradecer publicamente su labor, porque organizar este lío no tuvo que resultar nada fácil. A quien mas tenemos que agradecer parece ser, es al único valiente que acudió, Miquel, ya que de él partió la idea de este encuentro. Mil gracias Miquel.

Tambien agradecer a las mañicas que nos sorprendieron con unos estupendos lotes de "La casa" y de vino, y productos aragoneses  de la Asociacion de Industrias de la Alimentanción de Aragon, al final de la comida.

Os dejo la lista de los asistentes, por si os apetece cotillear un poco sus trabajos.
 
Desde Barcelona
Montse de A bello bulto
Dolores de Mi gran diversión
Silvia de Chez Silvia
Maria Jose de Las recetas de MJ

Desde Bilbao
Virginia de Sweet and sour

Desde Logroño 
Beatriz de   To be gourmet

Desde Madrid
Marga de Acibecheria
Rosalía de Rossgastronómica
Carmen de Rezetas de Carmen
IDania de El aroma de IDania
Yolanda de Cocido de sopa
Elena y Nieves de La cajita de Nieveselena
Teresa de Casa Tere

Desde Valencia
Marisa de Thermofan

De Zaragoza
Mª Pilar de Cocinica de Benas
Susana de Delantal o mandil
Paula de Con las zarpas en la masa

No quiero poneros los dientes largos, ni extenderme en demasía, pero que sepáis que después de visitar a la Pilarica con una guía de excepción como fue Susana, nos tomamos un "guardia civil", si oís bien, un guardia civil, en la zona vieja en el "Bar Lince", y finalmente degustamos un menú riquísimo en el "Restaurante Antonio" regado con vinos de "Bodegas Aragonesas". Os dejo las fotos del menú, "guardia civil" incluido, para que podáis haceros una idea.


 

Hasta la próxima, y entretanto a disfrutar de nuestros respectivos blogs. Por cierto que sepáis que las fotos son un mix de todas las fotos que sacamos entre tod@s.

VIRGINIA

lunes, 22 de abril de 2013

BAGEL, para Bake the World.



De vuelta con el reto mensual de "Bake the World", este mes os traemos un panecillos que harán las delicias de grandes y pequeños, los Bagels y que os permitirán improvisar cualquier cena o comida informal de verano.

Los Bagels, son unos panecillos con forma redonda y un agujero en el centro, que en ocasiones se les espolvorea con semillas o cebolla frita, y cuya masa se elabora con harina de trigo, a la que en tambien se le suele añadir malta, aunque los puristas hablan de que el Bagel auténtico solo lleva harina, agua y levadura. En el caso del Bagel de Montreal, se le añade también huevo, pero no sal. Tienen la peculiaridad de que la masa una vez formada y antes del horneado, tras someterla a un levado en frío largo previo, se cuece muy brevemente en agua, generalmente alcalinizada, dando como resultado un pan denso con una cubierta exterior ligeramente crujiente. 

Cuenta la historia, que el Bagel apareció por primera vez en Polonia, y que se creo en forma de estribo para conmemorar la victoria del rey de Polonia Jan III Sobieski sobre los turcos otomanos en la Batalla de Viena en 1683. Sin embargo hay otros autores que dicen que el origen del Bagel se remonta a mucho antes, y fue Cracovia quien fue su ciudad anfitriona, cuando se creó este pan para competir con el Bublik, un pan delgado de harina que se preparaba en época de Cuaresma.



Posteriormente, el alimento se hizo muy popular entre la comunidad judía de mediados del siglo XIX, y con la emigración a América del Norte de ciudadanos europeos y judíos, favoreció la implantación del alimento y su comercialización. El resto ya lo sabéis. Los americanos lo han asumido como propio y lo han popularizado por el resto del mundo. 




Existen tres tipos de bagel, el de agua, crujiente por fuera y denso en la miga, que es el común de New York. El bagel de vapor, que es suave y esponjoso, y fruto de la evolución de la mecanización industrial, y el Bagel Canadiense o de Montreal, en el que se incorpora huevo pero no sal en la masa. Se consumen tal cual, o abiertos a modo de bocadillo, al que suele añadírsele queso crema.





Para preparar un buen bagel, deberemos tener en cuenta las siguientes premisas:

- Es conveniente utilizar harina rica en gluten, con un alto contenido en proteina, ya que esta harina da la elasticidad y consistencia típica del bagel.

- La utilización de malta, tanto en jarabe como la malta en polvo diastásica o enzimática, mejora el sabor  de los bagels acelerando la liberación de azucares en la harina. Les da ese sabor característico. Se puede sustituir por azúcar moreno o miel de caña, que les dará un sabor magnifico, aunque no exactamente el mismo.

- Una fermentación larga y en frío mejora el sabor y la conservación de los bagels y se entiende como fundamental para conseguir ese sabor típico de estos panecillos.

- La masa del bagel es un masa dura, maleable pero dura, no se adhiere a las manos. No tanto como la del pan sobao, pero mucho mayor que la del pan francés. No te otro modo aguantaría la cocción previa en agua sin deshincharse.

- Los bagels se cuecen previamente al horneado en agua, preferiblemente alcalinizada. La cocción en agua le da a la corteza esa punto mas durito y crujiente y la alcalinización con bicarbonato sódico, le aporta ese color y brillito característico del bagel.


Y visto lo cual vamos con la receta, que yo en este caso he optado por la de Peter Reinhart en su libro "El aprendiz de panadero". Utiliza muy poca levadura, y en lugar de masa madre, un prefermento o esponja. Es larga, pero en absoluto complicada. Además la fermentación secundaria en frío no nos creará problemas pues puede llegar a los dos días. Vamos, que no nos acomodamos nosotros al levado, sino que al ser en frío y tan largo, podemos acomodar el levado a nuestros tiempos y ser mas flexibles.


INGREDIENTES: (Para 6 bagels)

Para la esponja:

- 1,5 gr de levadura seca de panadería.
- 250 gr de harina de panadería o de fuerza (El amasadero) En mi caso mezclé 100 gr de W300 y el resto W180.
- 285 g. de agua a temperatura ambiente.

Para la masa final:

- Toda la esponja.
- 0,75 gr. de levadura seca de panadería.
- 240 gr. de harina panadera o de fuerza.( El amasadero).
- 10 gr. de sal.
- 4,5 gr de malta diastásica en polvo (El amasadero).
- 7,5 gr. de jarabe de malta.

Para la cocción:

- 3 litros de agua.
- 1 Tsp/Cucharadita de Bicarbonato Sódico.

Para el acabado:

- Semillas de sésamo, amapola, sal gruesa, cebolla deshidratada.  

Para el relleno:

- Queso crema.
- Salmón ahumado.
- Cebolleta fresca en rodajas.
- Cebollino picado fino.
- Pepinillos en vinagre.  

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la esponja.

Para ello mezclamos bien en un bowl mediano la harina con la levadura y añadimos poco a poco el agua. Cuando tengamos una masa homogénea similar en densidad a la de los creps, cubrimos con film y dejamos reposar a temperatura ambiente hasta que burbujee y practicamente doble su volumen. Unas 2 horas.

Vamos ahora con la masa.

Llevamos nuestra esponja al bowl de la KA provista con el gancho amasador, y añadimos el resto de levadura, accionamos unos segundos hasta que la levadura se haya mezclado. Luego añadimos toda la harina restante excepto media taza, y las dos maltas. Volvemos a remover con el gancho a velocidad mínima hasta que todos los ingredientes formen una bola. Vamos añadiendo poco a poco el resto de harina para reforzar la masa, mientras removemos con el gancho.

Amasamos hasta que la masa pase la prueba de la membrana y no queden restos de harina. Unos 10 minutos mas o menos Debe quedar una masa dura, pero que no se quiebre. Y resultar brillante y maleable no pringosa. Si vemos que se quiebra al manipularla salpicamos unas gotas, ojo solo unas gotas de agua hasta conseguir la textura deseada y si es ligeramente pringosa o pegajosa añadimos harina de muy poco en muy poco.



Vamos ahora con la división de la masa y formado de los panecillos.

Dividimos entonces la masa en piezas de unos 130 gr. y las moldeamos en forma de panecillo. ¿Que como es eso?. Pues muy fácil, cojemos la porción de masa y la colocamos en una superficie ligeramente humedecida para que tenga mas adherencia. Ahuecamos la palma de la mano y presionando ligeramente contra la mesa la damos vueltas hasta conseguir que tenga forma redondeada. Dejamos reposar a temperatura ambiente cubiertas, unos 20 minutos para que la masa se relaje.

Mientras tanto forramos una bandeja de horno con papel y lo rociamos ligeramente con aceite. Ahí será donde depositemos los bagels una vez formados.



Pasado este tiempo de reposo, vamos perforando el centro de cada bola con un dedo. Efectuado el orificio, introducimos el pulgar en su interior y dando vueltas al panecillo vamos estirando ese agujero  hasta obtener un hueco de unos 6,5 cm. Ojo debemos dar el mismo grosor a cada lado.

Colocamos los panecillos en la bandeja que tenemos preparada, con una distancia entre uno y otro de unos 4-5 cm y los cubrimos los con un trapo húmedo. Los dejamos reposar otros 20-30 minutos a temperatura ambiente.

Para comprobar que los bagels están listos para esta fermentación secundaria aun nos queda realizar una prueba, "la prueba de flotación". Preparamos un bowl grande con agua a temperatura ambiente o fresca, introducimos con cuidado un bagel, y si este flota 10 segundos, nuestros panecillos estarán listos para ir a la nevera. Si no es así los dejaremos reposar otros 10-15 minutos y realizaremos nuevamente la prueba. Probad a intervalos de 10-15 minutos, el tiempo necesario para que superen la prueba dependerá de la elasticidad de la masa y de la temperatura ambiente. En mi caso en lugar de 20 minutos fueron precisos 30.

Superada la prueba de flotación, secamos el bagel, rociamos todos ellos con un vaporizador de aceite y cubrimos bien con film. Llevamos al frigorífico hasta el día siguiente y como máximo dos días, tiempo durante el que se llevará a cabo la fermentación secundaria y que al ser tan largo y en frío permitirá obtener una mayor intensidad de sabores.



Al día siguiente extraemos nuestros bagel del frigorífico. Apareceran como en la primera fotografía, nos preparamos para la cocción previa al horneado y precalentamos el horno 260ºC, calor arriba y abajo.

Preparamos entonces una olla grande y ancha con agua que ponemos a hervir y le añadimos el bicarbonato. Cuanto el agua rompa el hervor bajamos el fuego prácticamente al mínimo y dejamos un ligero borbotoneo.

Vamos introduciendo los bagels en el agua, preferiblemente de uno en uno, pues no se tienen que llegar a tocar, y mantenemos durante 1 minuto por cada lado. Mas tiempo si queremos un bagel mas denso, menos si lo preferimos mas suave.


Extraemos el bagel con ayuda de una espumadera y lo depositamos sobre papel de horno pulverizado con aceite. De inmediato lo rociamos con las semillas, si es nuestra opción.

Introducimos en el horno con la bandeja en el centro. Mantenemos 5 minutos, giramos la bandeja 180º y bajamos la temperatura a 230ºC prolongado la cocción otros 5 minutos mas. Si los queremos tostaditos los mantenemos 5-10 minutos mas en su interior.

Sacamos del horno y depositamos sobre una rejilla hasta que se enfríen completamente. Vienen a tardar 15 minutos aproximadamente. Listos para degustar tal cual o preparar nuestro bocadillos.

En este caso la opción fue tradicional, queso crema, salmón ahumado, cebolleta fresca, pepinillo en vinagre y cebollino.
Acompañado de una coca-cola tradicional entran de miedo. 



El resultado de estos panecillos os puedo decir que está muy conseguido, muy asemejado a los tradicionales. En cuanto a textura tienen ese punto un tanto denso o crujiente en la corteza y suaves en el interior, y en cuanto a sabor, cuentan con un sabor distinto a cualquier otro pan, que no sabría muy bien como explicarlo si no habéis tenido la posibilidad de probar los auténticos.

A disfrutar.

VIRGINIA
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